martes, 20 de junio de 2017

El río y yo

He estado junto al río.
He visto correr sus aguas sin cesar. Sus aguas transparentes, rumorosas y frescas son vida.
He querido atrapar, detener esas aguas cristalinas y vivificadoras. Hubiera querido paralizarlas para disfrutar sumergiéndome en ellas sin permitirles fluir ni cambiar.
Pero el río es río. Y el río es fluir.
Su naturaleza es el correr de las aguas siempre idénticas y siempre cambiantes.
Como la vida misma. Me he sentido uno con el río.
Y he sentido que toda mi existencia es un cambio continuo y sin fin.
Y me he remontado al origen del río, a la fuente.
Y he comprendido que soy río que fluye, pero también fuente que brota.
He comprendido que lo que fluye es mi existencia temporal, que no puedo detener.
Pero ascendiendo llego a mi fuente. Y siento ser plenitud en la fuente.
Hay que dejar que el río sea río. Lo que tiene que correr, cambiar y fluir debe seguir su curso.
Pero las formas infinitamente variadas del río a través de su cause tienen un origen quieto, fecundo, copioso e inagotable.
Yo soy el río en el devenir de mi existencia temporal. No puedo detener las leyes de su desarrollo, evolución y cambio.
Mis formas, como las del cauce del río, no puedo detenerlas.
He de sumergirme en las formas cambiantes del río y saber que soy río.
Pero también soy fuente, manantial copioso y vivificante.
No hay río sin fuente. Me siento feliz cuando me doy cuenta de que soy la fuente de mi río.

D. Lostado

Aceptandose a uno mismo

La posibilidad de aceptarse a sí mismo tal como uno es, sin protestar, ni amargarse, implica una comprensión amplia, tanto del proceso del amor por uno mismo (autoestima) , como del proceso de la elaboración de las quejas y protestas dentro de nosotros mismos, cosas que resultan ser términos mutuamente excluyentes.

Esto quiere decir que si auténticamente te amas a ti mismo (aceptación), no deberías tener temores o miedos, y estarías en condiciones de enfrentarte con cualquier problema o situación adversa que la vida te depare, ya sea en lo personal como en cualquiera otra actividad de la que se trate.

En cambio si estás desconforme contigo mismo, por que no te gusta cómo eres, o no te gusta lo que haces, o los amigos que tienes, en fin por tantas cosas, entonces las quejas hacia los demás que no pueden hacer nada por ti, se convierten en una actividad imposible de defender o justificar.

Si encuentras en ti mismo y en los demás, cosas que te disgustan o molestan, en vez de quejarte, deberías empezar inmediatamente a hacer lo necesario para corregir esa situación. Cuando te sientes mal por cualquier situación o sientes que el mundo entero está en contra tuya, ERES TU EL QUE ESTA MAL, y para conseguir un cambio en tu vida, debes empezar por ti mismo.

De esta forma, te darás cuenta que todo el mundo empieza a cambiar, pero eso se consigue cuando tú te has decidido a mirar las cosas desde otra perspectiva.

Cuando la gente empieza a notar tu cambio, verás cuántos amigos nuevos conseguirás.

¡ INTÉNTALO !

viernes, 9 de junio de 2017

Se Busca...

SE BUSCA

"Se busca gente a la que le “explote la vida en la sangre”.
Que deje de ver la existencia como algo bueno o malo y se atreva a consumirse en ella.
Que le brillen los ojos de pasión y su presencia sea la fuerza de la vitalidad encarnada.
Se busca gente que todavía pueda maravillarse ante los pequeños y grandes milagros de la vida.
Gente dulce y fuerte, contemplativa y activa. Gente que admita la paradoja en su mundo.
Se busca gente con pensamiento mágico, que todavía se permita ser partida al medio por el rayo del amor.
Que pueda pensar con el corazón y sentir con la cabeza. Que vea más allá de lo visible.
Principalmente que sienta, no lo que “los demás” mandan, sino lo que su corazón dicta.
Que puedan emerger del dolor y dejar de vivir en el pasado. Sin quejas, sin resquemores, sin crítica, con suprema aceptación pero no resignados.
Se busca gente que se queme, que sea una llama viviente….
Que se permita arder con la piel de otro.
Que con su andar sea uno con el movimiento de la vida. Que se atreva a vivir su inmensidad.
Que sea “presencia”, más allá del bien y del mal.
Que con una palabra, un gesto o una mirada puedan ser fuente de sanidad para todos, sin complacencias y sin pedir cuentas a nadie.
Se buscan locos por vivir, locos por amar, locos por seguir sus sueños aunque todo se caiga.
Que sepan soltar y entregar, que con gran generosidad entreguen su don al mundo, dejando la avaricia y la envidia a un costado.
Que no le tenga miedo a la muerte, sino que la muerte lo piense dos veces al venir a buscarlo porque lo encuentra tan vivo que impone respeto.
Brujas y brujos, que se ven en la naturaleza y allí encuentran el sustento como la gracia y la veneración de la vida.
En fin, se busca gente que esté dispuesta a conectar con la esencia de otros".

Daniel Curbelo